miércoles, 14 de julio de 2010

Emergencia de ciberculturas y nuevas identidades: ¿Cómo nos portamos en internet?

por Pablo Herrera.

A diario escuchamos en la
s noticias hablar de las famosas redes sociales. Están en boca de todos, especialmente en la de los periodistas en un gracioso intento de estar “siempre conectados” y de ir a la velocidad de las noticias, la cual es tan rápida como la luz en esta capitalista aldea global. La tendencia de nuestro siglo prácticamente exige “estar conectado” todo el día, ya sea a nivel profesional como a nivel personal. Aquí surgen las famosas Redes Sociales, com Facebook, Twitter, MSN Messenger, Skype, SecondLife y una infinidad más. Ellas te permiten estar en contacto las 24 horas del día con tus amigos o conocidos, jugar juegos, discutir temas, etc. En nuestro país, un adolecente pasa en promedio 3 horas diarias usando al menos una estas redes sociales en contacto con gente en cualquier lugar del mundo.

Aquí surge el tema principal: en los últimos 5 años hemos creado diferencias entre nuestro “yo offline” (que trabaja, estudia, etc.) y nuestro “yo online”, el cual interactúa con conocidos y desconocidos mediante la pantalla de un PC. ¿Cómo ha ocurrido? Muy simple: Inter
net nos lo ha permitido. Ésta herramienta nos permite crear “avatares”, subir fotos, proyectar alguien que quizás no somos, conocer gente aunque seamos tímidos en la realidad, jugar juegos fantásticos, etc. Obviamente esta es una visión más pesimista de esta nueva tendencia, ya que estas redes también permiten mantener contactos con viejos amigos por muy lejos que se ubiquen a nivel geográfico, subir fotos y videos y, de hecho, hacer negocios, lo cual probablemente lo hace atractivo para los más emprendedores.

De esta forma surgen nuevas culturas o Ciberculturas, las cuales nunca hubieran existido sin el factor internet, principalmente por el factor geográfico. Los adeptos a cualquier tip
o de cosa pueden reunirse en un foro e intercambiar ideas y hablar de sus cosas en común, vivan donde vivan, siempre y cuando logren llegar a un acuerdo lingüístico, el cual se ha hecho muy simple con el uso del inglés. Pensemos en el juego online del momento: World of Warcraft. Hoy puedo jugar online a este juego con un sueco de 50 años (que puede hacerse pasar por un veinteañero norteamericano) con quien comparto el gusto de jugar juegos de rol. Además lo haré mediante un personaje absolutamente editado por mí tanto física como cualitativamente, que muestra la imagen que yo quiero proyectar. Ahora sumemos a miles de personas de todo el mundo con el mismo interés.

El tema de “cultura” ya no depende de color de piel o ubicación geográfica, si no que de tendencias y de cuan cerca tengo un computador con internet. A partir de eso puedo entrar en la Red que yo quiera y hablar sobre noticias, juegos, ideas o cualquier cosa con gente interesada en el tema a discutir, lo cual es posterior a crear una nueva identidad a mi antojo (un “yo online”), para incluirme socialmente en este nuevo medio, ya que a partir de ese punto, soy un personaje público.

Las relaciones interpersonales ya no son lo mismo que hace 10 años. El estar constantemente conectados cambió para siempre nuestra forma de ver la sociedad (e interactuar en ella) y nuestras tendencias. ¿Cómo avanzará esta tendencia? No sabemos. La conectividad avanza tremendamente rápido y la tecnología no para de evolucionar. Podríamos prever, por cierto, que el internet seguirá siendo la herramienta más importante para la comunicación durante muchos años más.

Control y libertad en internet: ¿Cuánto control puede haber en el caos de Internet?

por Pablo Herrera.


Durante más de una década la discusión de cuanta libertad debe tener internet ha sido tema en muchos círculos político-económicos. Esto básicamente porque, en muchas formas, su uso indiscriminado, sumado a los enormes flujos de información, hace tremendamente difícil el hacer respetar las leyes de propiedad intelectual. Esto genera que empresarios, artistas, productores y personas naturales dejen de producir ganancias por su trabajo, ya que puede ser fácilmente encontrado disponible para descarga gratuita incluso horas después de haber sido lanzado al mercado, o peor,días antes. Día a día en todo el mundo, brigadas de delitos informáticos investigan casos como estos entre muchos otros. Los más recurrentes sin duda son la descarga ilegal de música, libros, películas, documentales y otros. Entonces, el problema es que los autores dejan de recibir ingresos por su trabajo. ¿Qué implicancias tiene esto? Pues muy simple. Como diría el economista austriaco Joseph Schumpeter en su obra The Theory of Economic Development: ¿Dónde quedan los incentivos de los inventores para inventar cosas si no hay protección a los derechos de autor y no hay posibilidad de obtener ganancias de su trabajo? Para debatir este punto he reunido ciertos casos que han sido conocidos a nivel mundial, que muestran específicamente lo complicado de este dilema y genera la siguiente pregunta: ¿Cuánto control puede aplicarse al internet y a los flujos de la información?

ThePirateBay.org es un sitio web de origen sueco que permite a usuarios convencionales cargar y descargar variado material a su antojo mediante torrents, los cuales son archivos que permiten descargar material desde distintos servidores particulares simultáneamente, lo cual en ningún momento es controlado por los creadores y/o mantenedores del sitio. Posteriormente, en el año 2009, los cuatro creadores del sitio fueron condenados a pagar una multa de 2,7 millones de Euros por violación a la ley de propiedad intelectual. Se sabe que la tecnología torrent no es ilegal, ya que la decisión de descargar material es exclusivamente del usuario. Por supuesto, la demanda fue establecida por un conglomerado de multinacionales como Warner Bros, MGM, Sony BMG y Universal. ¿De quién es la culpa en este caso? ¿Se debería prohibir (o vigilar) cualquier sitio en que se intercambie este tipo de material, como foros de discusión o blogs? ¿Cómo se podría llegar a revisar tal cantidad de información? Y más aún: ¿Detendrá esto a otros millares de sitios web de torrents? Lo dudo.

En octubre de 2007, la banda británica Radiohead, posterior a que el vocalista de la banda Thom Yorke vaticinara la muerte de las discográficas, anunció que iba a permitir la descarga de su último disco In Rainbows, previo a su lanzamiento en formato físico en Diciembre. ¿La diferencia? Al usuario se le permitía pagar lo que quisiera por cada canción. La sorpresa: En una semana se transformó en el número 1 de ventas en el Reino Unido. El precio promedio de venta por canción fue de 90 centavos de dólar americano, 9 centavos más bajo de a cuanto se encuentra en iTunes. Además, las ganancias son, en este caso, para el artista y no para la discográfica.

En el año 2005, una copia de Harry Potter and the Half Blood Prince fue encontrada en internet previo a su lanzamiento. Sin embargo, el libro vendió 9 millones de copias en sus primeras 24 horas de venta.

Entonces, se generan muchas preguntas con respecto a esto: ¿Quién es el responsable del flujo de material con propiedad intelectual en internet? Se da libertad y existe un rotundo éxito (caso Radiohead): ¿Es esto negativo sólo para grandes productoras de películas y discográficas, y simplemente un beneficio para la sociedad? ¿Cuánto más puede detenerse esta tendencia?

El tiempo dirá, y presiento que será más temprano que tarde.