por Pablo Herrera.Durante más de un

a década la discusión de cuanta libertad debe tener internet ha sido tema en muchos círculos político-económicos. Esto básicamente porque, en muchas formas, su uso indiscriminado, sumado a los enormes flujos de información, hace tremendamente difícil el hacer respetar las leyes de propiedad intelectual. Esto genera que empresarios, artistas, productores y personas naturales dejen de producir ganancias por su trabajo, ya que puede ser fácilmente encontrado disponible para descarga gratuita incluso horas después de haber sido lanzado al mercado, o peor,días antes. Día a día en todo el mundo, brigadas de delitos informáticos investigan casos como estos entre muchos otros. Los más recurrentes sin duda son la descarga ilegal de música, libros, películas, documentales y otros. Entonces, el problema es que los autores dejan de recibir ingresos por su trabajo. ¿Qué implicancias tiene esto? Pues muy simple. Como diría el economista austriaco Joseph Schumpeter en su obra
The Theory of Economic Development: ¿Dónde quedan los incentivos de los inventores para inventar cosas si no hay protección a los derechos de autor y no hay posibilidad de obtener ganancias de su trabajo? Para debatir este punto he reunido ciertos casos que han sido conocidos a nivel mundial, que muestran específicamente lo complicado de este dilema y genera la siguiente pregunta: ¿Cuánto control puede aplicarse al internet y a los flujos de la información?
ThePirateBay.org es un sitio web de origen sueco que permite a usuarios convencionales cargar y descargar variado material a su antojo mediante
torrents, los cuales son archivos que permiten descargar material desde distintos servidores particulares simultáneamente, lo cual e

n ningún momento es controlado por los creadores y/o mantenedores del sitio. Posteriormente, en el año 2009, los cuatro creadores del sitio fueron condenados a pagar una multa de 2,7 millones de Euros por violación a la ley de propiedad intelectual. Se sabe que la tecnología
torrent no es ilegal, ya que la decisión de descargar material es exclusivamente del usuario. Por supuesto, la demanda fue establecida por un conglomerado de multinacionales como
Warner Bros, MGM, Sony BMG y Universal. ¿De quién es la culpa en este caso? ¿Se debería prohibir (o vigilar) cualquier sitio en que se intercambie este tipo de material, como foros de discusión o blogs? ¿Cómo se podría llegar a revisar tal cantidad de información? Y más aún: ¿Detendrá esto a otros millares de sitios web de
torrents? Lo dudo.
En octubre de 2007, la banda británica
Radiohead, posterior a que el vocalista de la banda
Thom Yorke vaticinara la muerte de las discográficas, anunció que iba a permitir la descarga de su último disco
In Rainbows, previo a su lanzamiento en formato físico en Diciembre. ¿La diferencia? Al usuario se le permitía pagar lo que quisiera por cada canción. La sorpresa: En una semana se transformó en el número 1 de ventas en el Reino Unido. El precio promedio de venta por canción fue de 90 centavos de dólar americano, 9 centavos más bajo de a cuanto se encuentra en
iTunes. Además, las ganancias son, en este caso, para el artista y no para la discográfica.
En el año 2005, una copia de
Harry Potter and the Half Blood Prince fue encontrada en internet previo a su lanzamiento. Sin embargo, el libro vendió 9 millones de copias en sus primeras 24 horas de venta.
Entonces, se generan muchas preguntas con respecto a esto: ¿Quién es el responsable del flujo de material con propiedad intelectual en internet? Se da libertad y existe un rotundo éxito (caso
Radiohead): ¿Es esto negativo sólo para grandes productoras de películas y discográficas, y simplemente un beneficio para la sociedad? ¿Cuánto más puede detenerse esta tendencia?
El tiempo dirá, y presiento que será más temprano que tarde.
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